El coaching es una poderosa herramienta de invitación al cambio; a pensar diferente; a descubrir e incrementar potencialidades y a generar otras formas de acción. Sirve para ser más y mejor.

Mejorar la empleabilidad de las personas que buscan trabajo exige la puesta en marcha de actuaciones y estrategias diferentes a las que se han venido utilizando hasta ahora. Se pueden mantener las actuaciones, programas y servicios que ponen el foco en los diferentes elementos implicados: los externos, como el mercado de trabajo, a través de la gestión de la colocación, por ejemplo, o los internos y referidos a las personas que buscan empleo, tales como el incremento de las competencias profesionales, mejora de la actitud y motivación ante la búsqueda, etc. Sin embargo, es hora de probar con nuevas metodologías y herramientas que ofrezcan poder a las personas. Es hora de que, quien busca empleo, sea el verdadero protagonista de su misión.

El coaching, como herramienta para la inserción laboral, es verdaderamente útil para incrementar las técnicas de los y las profesionales implicados, como agentes facilitadores de los procesos de movilización. Facilita una visión nueva, diferente, que va más allá de la metodología tradicional de la orientación laboral que se centra en aportar información y dirigir los procesos.

El coaching facilita que la persona asuma su responsabilidad, tome conciencia de dónde está y decida a dónde quiere dirigirse. Acompaña en un proceso de empoderamiento personal y profesional que permite, de forma realista y consciente, alcanzar las metas propuestas. El coaching aporta el autoconocimiento y la identificación de las creencias y los pensamientos que bloquean la acción.

Es hora, por tanto, del inicio de una bonita y verdadera historia de amistad. Coaching y orientación laboral pueden ir de la mano y caminar juntas hacia un objetivo común: facilitar la consecución o mejora de un empleo.

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