#2764
AvatarAnónimo
Inactivo

Buenos días,
Comparto la idea del resto, ya que esta práctica puede suceder porque las organizaciones buscan cubrir los gastos que acarrea su servicio a través de subvenciones y demás ayudas que se destinan a los proyectos. Cuando se financia de esta manera, puede ocurrir que se produzca dependencia de dichas ayudas para que se siga prestando. Para las personas que disfrutan de este servicio y los propios profesionales, resulta un servicio intermitente, en el que «mientras haya dinero» se presta, y cuando falte no se podrá realizar. Las implicaciones obviamente son negativas porque juegan en contra de muchos principios por los que luchan las profesionales de lo social, que son la continuidad del servicio y la profesionalidad. Gracias a muchos y muchas profesionales, estos servicios pueden ser sostenibles, pero es una dura tarea luchar por la obtención de una financiación prolongada en el tiempo para evitar toda esta serie de problemas.