• Este debate tiene 12 respuestas, 10 mensajes y ha sido actualizado por última vez el hace 3 años, 6 meses por AvatarAnónimo.
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  • #2745
    Cristina GarcíaCristina García
    Participante

    Hemos visto a lo largo del módulo 1 que los proyectos tienen una duración concreta en función de la satisfacción de una necesidad, la resolución de un problema y/o al lanzamiento de un producto o servicio. Sin embargo, en la realidad vemos que se ponen en marcha proyectos cuando lo que realmente se quiere desarrollar es un servicio. Os invito a que reflexionéis sobre las siguientes cuestiones:

    – ¿Por qué pensáis que sucede esto?
    – ¿Qué sucede entonces cuando se financian servicios con proyectos?
    – ¿Cuáles son las consecuencias para la población beneficiaria?

    Espero vuestras aportaciones.

    #2747
    AvatarAnónimo
    Inactivo

    El principal problema que veo es que una vez finalizado en proyecto y si no existen nuevas subvenciones los servicios quedan «vacíos» de personal técnico y de propuestas. Con lo cual la población beneficiaria no encuentra continuidad ni en los profesionales ni en las actividades llevadas a cabo.

    #2748
    AvatarAnónimo
    Inactivo

    Esto sucede porque se busca innovación en el proyecto y esta característica la otorga el servicio, satisfaciendo las necesidades de quien lo precise.
    Muchas veces los proyectos son elaborados y financiados como servicio pues buscan solución y eficiencia inmediata, la duración de un servicio para que se ponga en práctica es la duración del proyecto, el resultado final del servicio debe mostrar que es innovador y eficaz para los usuarios y si es exitoso se puede volver a financiar o auto gestionar, si no lo es, se descarta como futuro proyecto y solo queda como aprendizaje futuro.

    #2749
    AvatarAnónimo
    Inactivo

    Financiar un servicio con un proyecto es arriesgado porque los proyectos tienen fecha de inicio y fin y un servicio no, mientras sea útil. Generalmente se precisa de rápidas actuaciones para solucionas nuevos problemas, de ahí la utilización de proyectos.
    El principal problema es que el proyecto no tiene la misma naturaleza que el servicio, ya que este es la labor investigadora que antecede a la prestación de un servicio.

    #2750
    Cristina GarcíaCristina García
    Participante

    ¡Gracias por vuestras aportaciones1
    Efectivamente,tal y como habéis señalado y hemos visto en el módulo 1, los proyectos tienen una vida concreta en el tiempo, ya que nacen para satisfacer una necesidad concreta. En muchos casos las organizaciones aprovechan como oportunidad vías de financiación puntuales (convenios, subvenciones, contratos, etc) sin tener en cuenta la sostenibilidad de los proyectos.
    En este sentido, es interesante poner el foco en las siguientes cuestiones:
    1. El objetivo del proyecto ¿Cuál es la demanda o necesidad a la que el proyecto dará cobertura? ¿Con la realización de este proyecto se va a mantener?
    2. Financiación: si acaba el proyecto (y con él la financiación) ¿se acaba también la necesidad?
    Hacer proyectos sostenibles e indagar nuevas vías de financiación (como por ejemplo el crowdfunding) son, sin lugar a dudas, grandes retos de las entidades de acción social especialmente en momentos de escasez de recursos.

    Saludos a todos y todas.

    #2751
    AvatarAnónimo
    Inactivo

    Creo que una de las razones por la que se ponen en marcha proyectos cuando en realidad se quiere desarrollar un servicio es debido, en parte, a la trayectoria que la Administración ha tomado a la hora de dejar en manos de entidades no lucrativas el desarrollo de servicios que deberían estar cubiertas por ellos.
    Esto ha hecho que la Administración conceda subvenciones para determinados servicios pero, a la vez estos tienen que presentarse con un formato de proyecto y que tengan una duración determinada, lo que hace que no haya una distinción clara sobre lo que es un proyecto o un servicio.
    Esto tiene como consecuencia que una vez que la financiación para un servicio llega a su fin, no existe una financiación para seguir llevándola a cabo; por lo que tiene que suspenderse el servicio aunque la necesidad de este todavía exista.

    #2752
    Cristina GarcíaCristina García
    Participante

    Laura, estoy de acuerdo con tu aportación. La subcontratación, y la adecuación de las entidades a los pliegos de condiciones, es otro de los motivos de la suplantación de proyectos por servicios. Gracias por tu idea.

    #2754
    AvatarAnónimo
    Inactivo

    Buenas tardes, pues estoy de acuerdo con las aportaciones hechas en el foro, especialmente comparto lo que indica Laura. Habitualmente aprovechamos desde las entidades la financiación que nos da la administración para desarrollar nuestros proyectos, que consisten no solo en lanzar un servicio sino en implementarlo y darle continuidad. Claro el proyecto llega a su fin y te encuentras en que el servicio también. Lo que tratamos de hacer para que la población beneficiaria no se quede sin ese servicio es procurar su sostenibilidad dándole mil y una vueltas que en muchas ocasiones pasa por disminuir las horas de atención, bajo la premisa de «mejor algunas horas aunque no sean suficientes que ninguna» y completar la financiación con copagos, actividades más grupales que individuales, .. en definitiva reducir costes y ajustar la actividad para darle continuidad.

    #2757
    Cristina GarcíaCristina García
    Participante

    Claro Beatriz, interesante aportación. Ponemos en práctica diferentes «truquillos» para intentar que lo inicialmente ideado siga adelante pero ¿es viable conseguir los mismos objetivos con menos recursos? Realmente ya ni siquiera estaríamos ejecutando el proyecto inicialmente planificado.

    #2758
    AvatarAnónimo
    Inactivo

    Creo que la creación de servicios en base a proyectos, viene muy determinada por la ausencia de otras fuentes de financiación. No tenemos una cultura de «mecenazgo» o «crowfunding», y la situación de austeridad económica también afecta tanto a la administración como a la sociedad en general. La administración reduce sus presupuestos y va implantando criterios cada vez más restrictivos para la concesión de subvenciones, sobre todo, en necesidades emergentes, nuevas. Va a la zaga.
    Por otra parte, la solidaridad empresarial todavía está sin desarrollar. Creo que es un campo a trabajar, la implicación de las empresas solventes en planes y programas sociales.
    Así mismo, pienso los proyectos se deben adecuar al nivel de recursos de que dispongamos, sin dejar de lado lo deseable, pero un proyecto que en su ejecución se reduce por una financiación insuficiente, tiene un alto componente de desgaste para los beneficiarios principalmente (además de otros intervinientes) y puede dar como resultado el malograr, quemar un posible recurso (aunque su duración fuera limitada). Como se dice «flaco favor» que se hace…

    #2764
    AvatarAnónimo
    Inactivo

    Buenos días,
    Comparto la idea del resto, ya que esta práctica puede suceder porque las organizaciones buscan cubrir los gastos que acarrea su servicio a través de subvenciones y demás ayudas que se destinan a los proyectos. Cuando se financia de esta manera, puede ocurrir que se produzca dependencia de dichas ayudas para que se siga prestando. Para las personas que disfrutan de este servicio y los propios profesionales, resulta un servicio intermitente, en el que «mientras haya dinero» se presta, y cuando falte no se podrá realizar. Las implicaciones obviamente son negativas porque juegan en contra de muchos principios por los que luchan las profesionales de lo social, que son la continuidad del servicio y la profesionalidad. Gracias a muchos y muchas profesionales, estos servicios pueden ser sostenibles, pero es una dura tarea luchar por la obtención de una financiación prolongada en el tiempo para evitar toda esta serie de problemas.

    #2771
    AvatarAnónimo
    Inactivo

    En mi opinión ocurre por motivos económicos y/o por intereses políticos. Creo que no se está dispuesto a crear el servicio y asumir el coste que conlleva, pero existe interés en que los beneficiarios se sientan atendidos durante un tiempo. No hay un objetivo real de asumir la responsabilidad y resolver la necesidad.

    Si financiamos servicios con proyectos no garantizamos la continuidad ni la calidad del servicio ya que no se pueden establecer objetivos reales a largo plazo porque en algún momento no habrá recursos.

    Trabajar por proyectos cuando se estima debería hacerse desde un servicio genera en los beneficiarios, falta de constancia, inseguridad, inestabilidad, miedo,sensación de desatención, falta de objetivos a largo plazo, cronifica al no poder trabajar más que necesidades básicas cuando son necesarias otras actuaciones, pérdida de tiempo…

    #2772
    AvatarAnónimo
    Inactivo

    Buenas tardes, ya veo que más o menos estamos todas de acuerdo en que, especialmente desde las ongs, asociaciones etc se desarrollan proyectos solo para crear o mantener ciertos servicios ya que es el único medio que tienen para acceder a subvenciones o de autofinanciarse. Es la propia administración pública la que crea e incentiva a que esto suceda ya que si ella tuviera que mantener estos servicios le saldría más cara que si lo concede externamente y lo mantiene a través de escasas subvenciones.

    Un saludo

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